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Un Mensaje Escrito
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Siete Pasos Para Redactar un Mensaje Escrito
por Marilyn K.

Si tu hijo puede formar y presentar un mensaje con eficacia, tendrá una habilidad que le servirá por toda la vida en sus relaciones personales, en su trabajo, y más especialmente en su ministerio.

Piensa en tu iglesia. ¿Cuánto de lo que se hace (enseñanza, exhortación, aliento, formación de relaciones) depende de mensajes escritos o verbales?

En II Corintios 5:19-20, Pablo nos dice que Dios nos ha encargado su Palabra: “Y nos encargó a nosotros la palabra de reconciliación. Así que somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros.”

Por  tanto, la habilidad para presentar un mensaje efectivo nos equipa tanto para ministerio como para evangelismo.

Al formar mensajes para tareas de redacción, los niños aprenden a analizar información, seleccionar el contenido importante, explicar conceptos difíciles, escoger un orden para su mensaje que tenga sentido, comparar diferentes ideas o eventos y persuadir a sus lectores o a su auditorio.

Los escritores y oradores tienden a seguir un patrón previsible en la composición de su obra. Pudiera ser que en algunas ocasiones descuiden algunos de los pasos en el proceso, o quizá omitan por completo algunos pasos. Pero entre mejor sea la redacción, más se apegarán a este patrón. Entre más escriban los niños, más útil resultará este patrón.

Cuando tus hijos acudan a ti en sus actividades de redacción, puedes sugerir estos pasos para ayudarles a superar los escollos. Tomar tiempo para los pasos preliminares, considerar las opciones y apuntar tus ideas antes de comenzar a escribir, facilitará todo lo demás. También puedes ejemplificar estos pasos en tus propios escritos.

Paso 1:

Escoge un Tema de la Experiencia

El mensaje debe venir de algo que el niño ha leído, escuchado, experimentado, visitado o visto. El niño debe tener algo qué decir en su redacción, algo que su lector no conozca. Pide a tu hijo que investigue algo sobre la América colonial antes de escribir sobre el tema.

Algunas personas creen que los niños deben escoger sus propios temas, ya que ellos son los que mejor saben lo que entienden y conocen, pero tú puedes escoger un tema general de escritura que apoye algo en tu plan de estudios y permitir que ellos lo enfoquen sobre algún aspecto específico. Después ellos pueden compartir algo desde su propia perspectiva, agregando alguna idea personal sobre el tema.

Paso 2:

Toma Decisiones Preliminares

Los escritores toman ciertas decisiones preliminares, consciente o inconscientemente. Dar al niño estas opciones hará que la redacción sea más divertida y tenga más significado para él.

Auditorio. ¿Quién será el lector?

Propósito. ¿Qué es lo que quiere lograr tu hijo?

Forma. Muchos maestros usan la redacción de historias “creativas” en forma casi exclusiva. Sin embargo, en la vida real pocos adultos escriben “creativamente.” Para compartir lo que han aprendido, anima a tus hijos a escribir relatos verídicos. Esto provee habilidades básicas que les ayudarán como adultos a redactar cartas al editor, informes en el trabajo, apelaciones persuasivas, discursos, etc.

Perspectiva. Aún un informe puede mostrar quién es su autor. Anima a tu hijo a reflejar su propia personalidad en su escrito, su propia perspectiva sobre el tema, alguna lección que quiera recalcar:  no sólo Alejandro Magno, sino por qué fue tan gran líder; no sólo rocas, sino la asombrosa variedad de rocas, o aun cómo Simón Pedro era como una roca.

Compartir una perspectiva personal constituye la diferencia entre una redacción buena y una redacción excelente.

Paso 3:

Analiza tu Tema

Anima a tu hijo a tomar varias horas para recopilar ideas y escribirlas en una lista que usará para hacer su primer borrador. Puede usar la lista para redactar una declaración de propósito o perspectiva, y después reordenar su lista para presentar su idea de la mejor manera posible.

Los escritores tienen que pasar cierto tiempo pensando en lo que van a escribir; haciendo una lista de sus ideas, frases y palabras; y delimitando su contenido. Este es el paso más importante de la redacción, pero uno que muchas personas omiten.

Paso 4:

Escribe el Primer Borrador

Con una lista de palabras claves minuciosamente preparada, este paso no debe llevar mucho tiempo.

Recuerda que muchas veces la redacción es un esfuerzo cooperativo. Anima a tus hijos a comentar su trabajo y conseguir más ideas de otros al escribir.

Paso 5:

Revisa el Borrador

Después de completar el primer borrador, los escritores vuelven a leer su borrador, viéndolo esta vez desde el punto de vista del lector, y encontrando maneras de mejorar el mensaje.

Para niños pequeños, esto pudiera significar volver a leer su ensayo sin cambiar nada, pero entre más escriban, más desarrollarán una capacidad crítica.

Cuando los niños estén listos para recibir sugerencias sobre cómo mejorar su trabajo, les puedes ayudar más de lo que tú te imaginas.

Considera tus propias reacciones después de oír hablar a alguien en la iglesia, o reuniones de educadores en el hogar, en una clase o en cualquier otro lugar.

Pudieras decir cualquiera de las siguientes cosas:

• No tenía idea de cuál era su argumento.

• Expone todo con tanta claridad que sé exactamente hacia dónde va.

• ¿Tú entendiste lo que quiso decir con esa afirmación?

• Usa palabras rimbombantes que yo no entiendo.

• Me gustan sus ejemplos. Es tan obvio que provienen de experiencias personales que son importantes para él.

• Nos dice que hagamos algo, pero no nos explica por qué.

Cada uno de estos comentarios se relaciona con una característica de la buena redacción. Enseña a tu hijo a evaluar su escrito usando estas características:

Enfoque. ¿Tiene tu hijo algún argumento, propósito, lección personal, y se apega a este propósito? ¿Se relacionan con ese enfoque todos los párrafos? ¿Puede el lector darse cuenta de cuál es el enfoque? Intenta resumir en una oración la idea principal del ensayo y pregunta a tu hijo si lo que entiendes es correcto.

Organización. ¿Parece haber alguna trama en la presentación del niño? ¿Tiene algún sentido el orden en el que presenta las cosas? Un mensaje bien formado tiene algún tipo de estructura para que tenga solidez. Procura descubrir la organización, y pregunta al niño si eso es lo que quería hacer.

Fluidez. Busca saltos de una idea a otra. ¿Construye tu hijo puentes de un párrafo a otro? ¿Entenderá el lector por qué cambia el mensaje de una idea a otra? Si algo parece imperfecto, pregunta al niño cuál es la relación. Frecuentemente será suficiente insertar unas pocas palabras para que se aclare el sentido.

Claridad. ¿Tienen sentido las instrucciones? ¿Hay algo que te confunde? Intenta repetir las instrucciones o definiciones más sencillamente para ver si las entiendes.

Público. ¿Parece estar hablando con alguien el niño? ¿Manifiesta estar pensando en lo que esa persona pudiera querer o necesitar saber? ¿Es interesante el comienzo para captar tu atención? ¿Ha explicado los conceptos difíciles, definido las palabras desconocidas, o usado suficientes ejemplos que pueda entender el público?

Voz. ¿Ha escogido tu hijo un tema sobre el que pueda escribir con autoridad? ¿Tiene algo que compartir con su público que ellos no sepan ya?

¿Ha producido tu hijo algo que es propiamente suyo, un mensaje que comunica su perspectiva sobre una experiencia, lección o problema, o su experiencia trabajando con algún proceso?

La personalidad, el carácter, el humor, el sentimiento y el entendimiento de tu hijo deben ser evidentes en el mensaje para que el público sienta que interactúa con otro ser humano. Si trae algo de sí mismo a la composición, valóralo como valorarías una hermosa fotografía.

Mostrando – No Diciendo. ¿Muestra tu hijo cómo es algo para que el lector lo pueda imaginar por sí mismo? ¿Explica tu hijo las razones para creer que algo es cierto, o simplemente dice que lo es?

¿Parece estar diciendo, “Esto es lo que tienen que saber o entender para que decidan por sí mismos” o “¡Créanme lo que les digo!”? ¿Usa ejemplos que le ayudan a su lector a sentir algo por sí mismo? Es un placer leer escritos vívidos, concretos, y específicos.

Estas son las características que puedes elogiar en la escritura de tus hijos, al comentar sus puntos fuertes. Debes ser muy amable cuando tienes que hacer comentarios negativos.

Paso 6:

Redacta la Composición de Nuevo

Entre más importante el mensaje, más frecuente será la repetición de estos dos pasos, revisando y volviendo a escribir, revisando y escribiendo de nuevo.

Te pudiera sorprender el tiempo que dedicarán los niños a un trabajo cuando tienen un mensaje que realmente les importa.

Paso 7:

Edita la Composición

Una vez que los escritores tengan el mensaje tal como lo quieren, sólo entonces procuran perfeccionar ortografía, puntuación y gramática.

Para niños menores, editar su trabajo por ellos les permite concentrarse en el contenido. Después les puedes dar su trabajo original para que lo editen por ellos mismos como ejercicio.

Al darse cuenta los niños de que pueden transmitir un mensaje a sus lectores más fácilmente con gramática, ortografía y puntuación correctas, ¡empezarán a apreciar las reglas de gramática y puntuación!

 

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