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Nuestro Padre Celestial
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Nuestro Padre Celestial es Nuestra Mayor Fuente de Apoyo
por Jacqueline C.

     Mary preguntó, "En cuanto a la creciente inquietud acerca del agotamiento entre madres que enseñan en casa, ¿es posible que¼las familias que tienen más éxito al enseñar en casa son aquellas en las que el horario o la situación laboral del padre le permite pasar más tiempo que el usual en casa durante el día escolar?"  Yo tendría que contestar que no.

Soy la esposa de un oficial de la Fuerza Aérea.  A menudo mi esposo tiene que salir por varias semanas a la vez.  Si mi éxito en la educación en el hogar dependiera totalmente de su participación, nuestra experiencia de educar en casa sería un fracaso.  Por favor entiendan lo que estoy diciendo.  No siempre puede estar físicamente para participar en las actividades.  Pero puedo decir que nos apoya con palabras de ánimo, llamadas telefónicas, notas, y oración.  El no siempre era así.  De hecho, hubo un tiempo cuando ni siquiera estaba de acuerdo con educar en el hogar.

Después de cinco años de enseñar en casa, yo estaba empezando a sentir los efectos del "agotamiento."  Mi esposo pudo ver que el quehacer, los proyectos, y las tareas no terminados empezaban a juntarse.  No éramos tan estrictos con nuestro horario, y las llamadas telefónicas empezaban a interrumpir nuestro tiempo de escuela.  Las dudas venían constantemente como inundaciones.

Gracias a Dios por un hombre sabio y sensible quien vio que si íbamos a tener éxito como familia educadora en el hogar, él necesitaba tomar un papel más activo.  Empezó a llamar diariamente a la casa, o en cualquier ocasión que pudiera hablar con cada uno de nuestros cuatro hijos, dando seguimiento a sus tareas asignadas específicas, y para animarles a ayudar a su mamá.  Se encargó de cuentos y canciones a la hora de acostarlos, lo cual me liberó para bañarme, planear, o simplemente desplomarme.  Tal vez lo más provechoso que hizo fue tomar tiempo para señalarme desde dónde habíamos partido y los logros realizados por nuestros hijos debido a su educación en el hogar.

Apuesto que estás pensando que su trabajo le permite la libertad de más tiempo – ¡de ninguna manera!  No cuenta con el lujo de un empleo de 9 a 5.  De hecho, se levanta a las 4:00 a.m. sólo para tener tiempo a solas antes de irse al trabajo a las 5:30 a.m.  Regresa a casa alrededor de las 6:30 p.m. y en ocasiones hasta las 10:00 p.m. o más tarde.  Su trabajo en el Pentágono es uno de mucha presión, y si algún padre tuviera pretexto para no participar en el hogar, estoy segura que él podría encontrar uno.  Al contrario, mi esposo realmente espera llegar a casa para participar activamente en la crianza y entrenamiento de nuestros hijos y relevarme de un día completo de trabajo.  ¿Por qué?  ¡Porque sabe que la experiencia de educar en el hogar es una bendición!

¡Hemos aprendido muchísimo!  Es como un círculo sin fin de amor.  Mientras él me anima, por consecuencia puedo renovar mis fuerzas y darle más a él y a nuestra familia.  ¡Nuestro matrimonio se ha fortalecido debido a ello!  Trabajamos como equipo para el mejoramiento de nuestros hijos.  También consideramos a nuestros hijos como nuestros "primeros discípulos."  Queremos asegurar que les hayamos entregado enseñanzas bíblicas y un estilo de vida que perdurarán toda la vida.

Sé que hay mujeres que están enseñando en casa sin el apoyo de sus maridos, y en este caso es donde otra persona que enseña en casa o un grupo de apoyo puede apoyar.  Pero la principal fuente de apoyo tiene que ser nuestro Padre Celestial.  Un tiempo a solas diariamente junto con la convivencia con otros creyentes edificará y estimulará.  Como dice Hebreos 10:25, "No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca."

He tenido que cambiar algunas de mis actitudes y patrones de conducta para evitar el agotamiento.  Primero tuve que bajar mis expectativas en cuanto a los quehaceres de casa.  ¡La casa jamás va a estar perfectamente limpia!  Pero sí puedo (con la ayuda de nuestros hijos) mantener la basura recogida y la casa ordenada.  Jamás podré agradecer adecuadamente a Emilie Barnes, autora de More Hours In My Day (Más Horas En Mi Día), por enseñarme cómo ser una persona más organizada.  Tiene mucho impacto y me da más tiempo de calidad para pasarlo con mi familia.  Jamás quisiera desarrollar en mis hijos un complejo de "tenemos que mantener la casa perfectamente limpia."  Quiero que nuestra casa sea un hogar a donde la gente puede llegar y sentirse cómoda, aceptada, y amada.

Nuestra experiencia de educar en el hogar empieza primero con nuestra convicción como cristianos.  Sabemos que es nuestra responsabilidad entrenar a nuestros hijos en el camino en que deben andar.  Segundo, sabemos que enseñar en casa es un esfuerzo en equipo.  Requiere que todos los miembros del equipo trabajen en conjunto para lograr eficazmente el objetivo sin sobrecargar, trabajar demasiado, o agotar a ningún miembro.

The Teaching Home

August / September 1989

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