Make your own free website on Tripod.com

Riñas Entre Hermanos
Hogar ] Arriba ] Obsequio de Cassette Sobre Cortejo ] Cortejo vs.  Noviazgo ] [ Riñas Entre Hermanos ] La Última Palabra - Abril 1997 ]

 

RIÑAS ENTRE HERMANOS
Por Michael Pearl

Los niños tienden a controlar su medio ambiente es decir, la gente a su alrededor a través de la compasión o de la amenaza. La mayoría de los niños dependen más de una forma que de la otra. Un niño puede mostrar enojo y amenaza mientras que el otro se muestra lastimado y sentido. Aun cuando el niño enojado parezca ser el más agresivo e intolerable, las dos actitudes son igualmente egoístas y repugnantes. Uno crecerá tratando de resolver todas sus relaciones personales en una manera explosiva; y el otro de grande se quejará y tendrá sentimientos "tiernos". Por supuesto que algunos de nosotros hemos crecido para ser versátiles, empleando combinaciones de enojo y manipulación emocional. Sin tomar en cuenta si la palanca es el enojo o la compasión, el fin es el mismo: obtener las cosas como uno quiere, ser complacido en los sentidos o tomar lo que el otro tiene. Es el acercamiento a la vida más flojo, egoísta y egocéntrico.

El niño egocéntrico se caracteriza por un conflicto constante. Repito: El niño egocéntrico se caracteriza por un conflicto constante — niños egocéntricos, jóvenes egocéntricos, madres y padres egocéntricos, predicadores e iglesias egocéntricas, etc.. El conflicto es un desacuerdo de intereses — una diferencia de opinión respecto a quién debe ser el primero y quién debe ser recompensado más altamente. Todos los niños quieren ser los primeros. Quieren lo mejor, quieren tener más que los demás, y lo quieren ya. ¿A qué edad se les quita eso? En algún tiempo entre los setenta y ochenta años, cuando su carne se muere. Nada puede detenerlo más que el trabajo santificador de Cristo; tal vez el entrenamiento temprano puede despertar la conciencia a tal estado y disciplinar el alma a tal grado que el niño crezca a una edad adulta en una manera más santa y amable. Si tú eres el principal encargado de un niño pequeño, tienes el poder, con la gracia de Dios, de moldear un alma eterna a una hermosa santidad.

¿Qué haces con los niños que no se pueden llevar bien? La atmósfera está rodeada por, " Párale!", "No!", "Dámelo!", "Maaamááá!". Para exacerbar el problema, la mayoría de los padres se van por el lado del hijo menor, o de la niña, que usualmente es percibido como el lado débil. Los padres se sienten obligados a apresurarse en defensa del que parece el más indefenso, del que manifiesta su egoísmo en sentimientos lastimados y un complejo de persecución. El otro niño parece agresivo, pero en realidad ambos están agresivamente usando sus armas para salirse con la suya. Es un error el interpretar al conflicto en base a quién es el agresor y quién la víctima. Ocasionalmente ese es el caso pero no siempre.

Los niños son tan inteligentes como egoístas. Los que no tienen la personalidad ni la fuerza para imponerse mediante la intimidación, pronto descubrirán el poder de hacerse las víctimas, y obtener el poder de sus padres en ganar la ventaja sobre sus hermanos o hermanas más explosivas. Si los padres están ciegos a este truco y están siempre interviniendo en respaldo de la "víctima" incrementarán la tensión, haciendo una solución algo imposible de lograr. El que se hace la víctima y manipula a sus padres para defenderlo, solamente se volverá más egoísta; y el agresor se volverá más y más enojado mientras que él o ella sienten la injusticia. Conozco algunas familias que tratan a todos sus hijos como víctimas del mundo exterior. Cada persona es un agresor que trata a sus hijos injustamente. Los padres constantemente interfieren para asegurar que sus hijos no sean maltratados. ¡Aquí sí que hay conflicto! Las familias con este complejo de persecución están constantemente en tensión.

Cuando los hermanos están en conflicto, sin tomar en cuenta quién tenga la culpa, si un padre establece el hábito de intervenir, con el resultado de que un niño se sale con la suya mientras que el otro no — un ganador y un perdedor — se creará un juego donde siempre existirá la posibilidad de que uno de los "concursantes" obtenga ventaja al haber llamado a su padre de árbitro. El padre es la ruleta de la fortuna. El niño sólo tiene que comenzar un conflicto , y existirá la posibilidad de salir ganando "A veces se gana, a veces se pierde."

Algunos niños aprenden a manipular a sus padres mejor que otros. Deb y yo visitamos un hogar con niños pequeños. Trato de aparentar que estoy escuchando a los adultos, pero usualmente observo a los niños. Durante el desayuno, observé las tensiones constantes entre los dos niños, una niña de tres y un niño de cuatro años. La niña pequeña habiéndose levantado brillante y animada, estaba sentada a la mesa llena de picardía. La madre despertó al niño y lo llevó a la mesa de la cocina, aún lleno de sueño y acurrucado en el regazo de su mamá. Al ver que su hermano entró, la alegría de la niña desapareció y cambió por un lloriqueo soñoliento, como si ella estuviera asustada. La mamá sentó al pequeño hermano a la mesa y levantó a la hermana. Tan pronto como la hermana estaba acurrucada en el regazo de la madre, volteó con su hermano y le dirigió una mirada burlona. Cuando la mamá dejó la mesa, la pequeña niña continuaba haciendo pequeñas ofensas casi inadvertidas que irritaban al niño mayor.

Después cuando la madre estaba hablando, podía ver atrás de ella y ver que los niños estaban jugando. La hermosa niña pequeña era obviamente más inteligente que el torpe niño grandote. Ella tenía porte y era controlada mientras que él era explosivo y violento. Ahora, detrás de la espalda de su mamá, el niño estaba tratando de poner la parte superior de un castillo que había construído. La pequeña niña "asesoraba" y maliciosamente causó que el castillo se derrumbara. El niño habiendo tenido suficientes irritantes por ese día, se enfadó y golpeó a su hermana. Yo podía ver que sólo había sido un golpe simbólico, pero ella empezó a llorar como si hubiera sufrido un ataque y agresión de primer grado. La madre, en respuesta al llanto, volteó para ver a la pobre niña sentada en el piso en medio del castillo derrumbado, la víctima del abuso. Parado sobre ella estaba su enfadado atacante temblando de coraje. El no podía explicar sus sentimientos de injusticia. Pero él sabía que ella había ganado de nuevo. Lo llevaron a su cuarto y lo disciplinaron por intimidar a su hermana. Tan pronto como la mamá estuvo fuera de vista, la niña dejó de llorar, pareciendo como si nunca hubiera llorado, y sonriendo dijo, " Están disciplinando a mi hermano."

Frecuentemente vemos esta clase de dificultades en las familias. Si esta madre viniera a nosotros a pedir consejo, el niño sería el centro de su preocupación. Ella nos diría cómo lo había disciplinado y cómo lo había hecho disculparse, pero él sólo empeoró.

El coraje del niño era sólo un resultado de sus sentimientos de maltrato. Ciertamente él tenía una suficiente cantidad de egoísmo, pero en ningún momento tanto como la "preciosa" niña. El deleitarse de las disciplinas de su hermano y el aparentar no tener fuerza usando una frialdad calculada demostraban que seguramente ella era mucho más violenta que él y que usaba a su madre para golpear a su hermano.

¿Qué puede hacer un padre para romper este círculo y ponerle un alto? Como ya lo hemos señalado, la respuesta de los padres es usualmente una parte del problema. El padre está pensando, "Sólo tengo que intervenir más, disciplinar más," cuando en realidad, los niños estarían mejor si los padres no hicieran nada. Como ya dijimos, al arbitrar en favor de uno o de otro, los padres están dando a los niños la oportunidad de ganar ascendencia uno sobre el otro. El padre que trata de discernir qué niño tiene la culpa, castigando a uno y recompensando al otro, está proveyendo una oportunidad continua para las riñas entre hermanos. Los niños son expertos en traer una situación a la superficie, con un grito o un lloriqueo en el momento preciso, como señal de que el árbitro debe de hacer su aparición.

Así que, si yo como padre estoy empeorando la situación con mi arbitreo, ¿entonces no debo de hacer nada? El no hacer nada no es la única alternativa para el continuo arbitreo. Habrá ocasiones en las que tendrás que escuchar ambas partes y hacer un juicio, pero tiene que ser ocasionalmente. Sólo asegúrate que cuando arbitrees, ambas partes sientan que hubiera sido mejor haberlo arreglado solos. Recuerda, la regla en criar hijos es: Siempre haz su mala conducta contraproducente. Determina qué, en su pasión o codicia, es lo que desean obtener de esto, y haz que ocurra lo contrario. Cuando dos niños discuten para ver quién obtiene la silla primero, no dejes que ninguno de los dos se siente. Cuando pelean sobre quién fue el responsable de desordenar el cuarto, deja que uno lo limpie y vuélvelo a desordenar para darle oportunidad al otro de ordenarlo también. Si siempre se están peleando por tener el columpio y el resbaladero, pon cinta adhesiva en los juegos, indicando que quedan prohibidos por un día o una semana hasta que ambos vayan a ti y te digan que han diseñado un sistema para poder compartir.

Cuando dos de nuestros niños desarrollaron malas actitudes y comenzaron a venir a Deb para chismear del otro, Deb disciplinó a ambos no importando cuál de ellos hizo el chisme. Nunca nadie dijo que yo había engendrado niños tontos y rápidamente se dieron cuenta que lo mejor era preocuparse de sus propias cosas. Si tus niños aprenden a no traer sus quejas a ti, pero continúan discutiendo, escucha hasta que disciernas qué es lo que cada uno trata de obtener y entoces niégales a ambos la satisfacción.

Una madre compartió cómo había tratado con dos niños que parecían tener constantes choques de personalidad. Resultó que ninguno de los dos se soportaba. Ahora de acuerdo con nuestra regla de criar hijos ( Determina qué, en su pasión o codicia, desean obtener de esto, y haz que ocurra lo contrario), ¿cómo harías que estos dos niños experimentaran más lo que despreciaban, que eran ellos mismos y menos lo que ellos quisieran hacer, que era distanciarse? Ella unió con cinta sus brazos, el brazo izquierdo de uno con el derecho del otro, hombro a hombro — y eso con un sentido del humor, no de enojo. Imagínate a estos dos enemigos tratando de coordinar cada acción para realizar las funciones diarias. Ella tiene algunas historias graciosas que decir. Los niños ahora lo ven como algo gracioso. No les diré lo que pasó cuando trataron de ir al baño. ¿Puedes imaginarlos tratando de ayudarse abotonando y subiendo el zipper, o jalando una silla extra para que el otro se pudiera sentar? Tuvieron que cooperar para poder pasar por la puerta. Imagínatelos tratando de vestirse y abrocharse los zapatos. Pronto pudieron ver lo gracioso en eso y buscaban cooperar sólo por el bien de sobrevivir. Ahora, los niños después de algunos años pueden reírse y decir sus experiencias juntos sin pelear por quién era el que mejor subía el zipper.

Un padre compartió cómo trató con dos hermanos enemigos. Cuando ya no se podían soportar más, hizo que se pararan frente a frente, nariz con nariz. Hace que mis ojos se pongan bizcos de solo pensarlo.

"Oh, tu aliento apesta."

"El tuyo huele al gato muerto que encontramos en la caja de herramientas."

"No aprietes tanto — estás haciendo mi nariz plana."

"Híjole, mis ojos se están haciendo bizcos."

"Cuando volteo a un lado, un ojo todavía te está viendo."

"Ay, me estoy mareando."

"Desearía que estuvieras tan alto como yo; mi espalda me está empezando a doler."

"Bueno, yo tengo que ponerme de puntitas para que tu nariz deje de estar en mi frente."

"No hables tanto, acabas de babear mi barbilla."

"Lo bueno es que ninguno de los dos tiene gripe."

"Te dije que debimos de haberlo arreglado antes de que papá nos oyera."

"Sí, escucha cómo se ríen él y las niñas."

"¿De qué te estás riendo ahora?"

"Sólo pensaba en lo chistoso que sería si todavía estuviéramos así para cuando el cartero venga. Probablemente nos arrastrarían a una de esas casas donde cuidan a los niños que son maltratados por sus padres."

"Oh, mamá nos dejará movernos antes de que él venga...lo hará...¿no crees?"

No estamos sugiriendo que adopten alguno de estos métodos; sólo queremos que vean el principio que está incluído. De nueva cuenta, el principio en criar es hacer la conducta negativa contra-producente. Los niños que están cansados de verse y que quieren fastidiarse y pelear lo pensarán dos veces antes de arriesgarse a tener un enfrentamiento de nariz a nariz. Niños que han hecho parte de su vida el quejarse del abuso, encontrarán no aconsejable el protestar acerca de cualquier cosa que no involucre sangre; cuando sepan que el quejarse trae privación y desaprobación en lugar de simpatía.

Debes relajarte para que tu creatividad pueda salir. Nunca pierdas tu sentido del humor. Nunca dejes de deleitarte en tus hijos. Cuando su conducta no sea deseable pregúntate, "¿Qué es lo que esperan obtener? ¿Cuál es su motivación egoísta?" Y entonces sal con una solución creativa que los haga escoger un curso de acción diferente la próxima vez. Si el crimen no trajera nada bueno (no pagara), entonces no habría criminales. Si los niños no ganan nada del pleito y la discusión, buscarán otra salida.

Una advertencia: Este principio de "causa - efecto" asume que tú has provisto un medio ambiente positivo, una casa de honor y honestidad. Si los padres siempre están peleando, pelearán también con los niños. Si has perdido la dignidad para con tu cónyuge, no te relacionarás con tus hijos en dignidad. Tal vez diremos algo más acerca de esto el próximo mes.