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La Administración del Tiempo
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Consejos Sobre la Administración del Tiempo

Estas observaciones de una madre que educa en el hogar te pueden ayudar a usar tu tiempo y recursos eficientemente.

• Me quedé asombrada del efecto inmediato que observé al levantarme un poco antes que mis hijos. Cuando empecé a levantarme con tiempo suficiente para estar vestida y tener organizados mis pensamientos antes de que mis hijos me empezaran a bombardear con preguntas y problemas, mi actitud mejoró notablemente. Además podía despedir a mi marido cuando se iba al trabajo.

• Es importante establecer metas. Yo establezco metas a largo plazo en el verano, al estar revisando y seleccionando material educativo. Después de que llegan los libros, los hojeo y leo las introducciones. En el otoño elaboro los planes para las clases con una semana de anticipación. Cada jueves elaboro una hoja de tareas con las tareas de la siguiente semana para cada hijo. Coloco esta hoja, junto con cualquier otro papel necesario para hacer la tarea, en un legajo con el nombre del alumno. De esta manera evito tener que inventar tareas improvisadamente sobre la marcha. Los niños guardan su legajo junto con sus cuadernos.

• Sé flexible. Analiza detenidamente esas lecciones para ver cómo puedes alterarlas para adaptarlas a tu familia. Ni las “mejores” escuelas cristianas utilizan todo lo que viene en esos libros. Esos libros son tuyos. Puedes tachar, anotar o arrancar páginas completas si así lo deseas.

Con todo lo importante que es programar, no programes con demasiada anticipación. Es frustrante ver que circunstancias imprevistas arruinan tu programa. Hacer anotaciones con lápiz en tu calendario es una buena manera de recordarte a ti misma que hay que ser flexible.

• Organizar mi tiempo me ha hecho libre—no esclava. Considero que la clave de una organización exitosa con los niños es la sencillez y la constancia. Nuestro trabajo académico comienza a la misma hora cinco días a la semana. Sin embargo, termina a diferentes horas.

Por ejemplo, el año pasado programé todas las lecciones de música y las citas médicas y dentales de rutina los miércoles por la tarde. Cada semana, al programar las tareas de la semana siguiente, procuraba que los miércoles fueran días ligeros para terminar como a las 12:00. Podíamos disfrutar una tarde descansada, en lugar de que un niño tuviera que tomar una clase de música después de haber sido forzado hasta el límite de las lágrimas, o que alguien intentara terminar sus ejercicios de letra cursiva en el asiento trasero del auto.

• La organización del tiempo ayuda a tus hijos a cumplir con sus responsabilidades razonables. En nuestro hogar los martes han sido días de lavandería desde siempre, de modo que los hijos cuentan con que tienen que doblar y guardar ropa en la tarde antes de que puedan empezar a jugar.

La tarde del jueves es tiempo para limpiar casa. Cada uno hace la misma tarea cada semana, y les permito que hagan cambios cada tres meses. De esa manera no tengo que volver a entrenar con tanta frecuencia. Mientras los niños están en sus tareas domésticas, yo me siento con sus libros para elaborar sus tareas para la siguiente semana. Los viernes limpian sus propios cuartos.

Por supuesto, no siempre funciona a la perfección, pero si son más las veces que cumplimos que las veces que fallamos, he observado que mis hijos cumplen mejor con sus responsabilidades.

• Mi esposo no participa en las actividades académicas formales de la familia, pero necesito su ayuda y apoyo como motivador y animador. Hemos dado en un plan que parece funcionar bien para nosotros. En el otoño permito que cada niño seleccione un legajo de colores. Cada día colocan sus tareas terminadas en su legajo. Al fin de una semana, Papá se sienta con ellos, uno por uno, para revisar su trabajo. Los anima y, en caso necesario, les ayuda con las áreas en las que necesitan mejorar. Si esto se hace fielmente cada semana, no lleva más que unos diez minutos por hijo. No se imaginan los cambios tan agradables que ha producido esto.

Copyright April/May 1991

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