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Cómo Conquistar el Desaliento
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Cómo Conquistar el Desaliento
por Becky W.

Puedes conservar entusiasmo por tu trabajo con estas técnicas de mantenimiento preventivo.

¿Comenzaste el año escolar llena de grandes aspiraciones sólo para encontrar agotada tu iniciativa a la mitad del año? ¿Te sientes frustrada y desamparada frente a todo lo que se exige de ti? Si es así, pudiera ser que te diriges hacia un enfrentamiento con el desaliento.

La primera línea de defensa es examinar tu motivación. Pregúntate: ¿Por qué estoy haciendo esto? Anota tus respuestas para referencia futura. Cuando te sientas desalentada, recuerda tu propósito original—ser obediente a la Escritura, criar hijos piadosos para Cristo o cualquier otra cosa que te haya motivado a instruir en el hogar. Frecuentemente esto da valor para continuar.

El siguiente paso es revisar actitudes. Jamás olvides que la instrucción en el hogar representa educación para todos—¡incluyendo a los padres! El Señor frecuentemente lo usa para estirarnos y mostrarnos áreas en las que tenemos que pulirnos. Muchas madres han desarrollado cualidades como las del servicio, diligencia, paciencia y organización, que de lo contrario nunca hubieran alcanzado.

Recuerda también, que debes ver tu situación con la perspectiva correcta. Si tus hijos estuvieran en la escuela, de todas maneras tendrías dificultades. Si trabajaras fuera del hogar, tendrías también tus días (o semanas o meses) difíciles. Si no estás haciendo todo lo que podrías, aun así es probable que estés haciendo más de lo que imaginas. Considera la situación de nuevo.

Una vez que se haya recargado un poco tu energía emocional, considera áreas prácticas, como horarios. El tiempo invertido en estudio bíblico y oración es de primordial importancia. Esto es tan vital para el éxito que debe ocupar la más alta prioridad. Ajusta el tiempo de dormir y despertar para dejar tiempo para el Señor. Él es la fuente de gracia para el oportuno socorro.

Un error frecuente en la programación de horarios es el activismo descontrolado. Si tu día ya estaba saturado antes de empezar a instruir en el hogar, debes hacer cambios. De lo contrario sentirás que te sigues atrasando a pesar de estar trabajando todo el día, todos los días. Probablemente se requiera una más eficiente administración del hogar y colaboración de los hijos. En algunos casos será necesario eliminar algunas actividades que en sí son sanas y buenas.

Asombrosamente, otra causa de desaliento es la monotonía. Aun cuando una rutina ordenada y constante le proporciona una estructura muy necesaria a tu programa, debe permitir flexibilidad. La vida se puede convertir en cuatro muros y niños sin cesar, si no incluyes tiempo para tu matrimonio, intereses personales y compañerismo con amigos.

Probablemente la causa más común de desaliento terminal (que conduce al abandono de la educación en el hogar) es una disciplina inadecuada de los hijos. La madre que libra una lucha diaria pronto se cansa del conflicto. Si es cierto lo que algunos creemos, los hijos deben ser controlados antes de que puedan ser instruidos. Eso requiere de la aplicación constante de una disciplina amorosa que exija el cumplimiento de ciertas reglas. El esfuerzo que se requiere para conquistar el conflicto será recompensado con paz.

Finalmente, el antídoto para ese sentimiento general de estar abrumada, es identificar puntos álgidos específicos, y luego realizar una lluvia de ideas para encontrar posibles soluciones. Con papel y lápiz en mano, pregunta: “¿Cuáles son mis irritaciones más constantes?” “¿Cuáles puedo solucionar?” “Qué pasos puedo dar hacia una solución?”

Por ejemplo, si las tardes son caóticas, identifica la razón. Quizá los preparativos para la cena son agotadores. ¿Sería posible empezar a preparar comida más temprano? Si cenaran y se acostaran más temprano, ¿sería más tranquilo el final del día? ¿Un breve receso a la hora de la llegada de tu marido será precisamente lo que necesitas? Los pormenores varían de una familia a otra; sin embargo, este método de identificar una estrategia puede proporcionar esperanza de mejoría en cualquier área.

El desaliento es algo que casi todos enfrentan en algún momento. Su principal manifestación es la sensación de impotencia que produce desesperanza. El principal remedio es tomar alguna acción. Los pasos enumerados aquí deben ponerte en el camino hacia la recuperación.

Copyright April/May 1991

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