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Habilidades de Razonamiento
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Habilidades de Razonamiento
por la Dra. Ruth Beechick

Los cursos para desarrollar las habilidades de razonamiento son una de las más recientes manías en la educación. Si te dejas envolver por esta manía, podrías terminar sin ningún resultado más que tiempo y dinero perdidos.

Dos Anécdotas de la Educación

Podríamos encontrar un paralelo entre el movimiento actual de “habilidades de razonamiento” y los esfuerzos de “habilidades de lectura” de las últimas décadas.  El caso de la lectura, en pocas palabras, es éste: Los educadores empezaron a descomponer el proceso de la lectura en partes que ellos llamaban “habilidades” – identificar la idea principal de un párrafo, encontrar detalles en un párrafo (es decir, cuáles apoyan la idea principal, son irrelevantes, están fuera de secuencia, etc.), observar la secuencia de eventos, hacer inferencias, etc.  Estas habilidades crecieron en aparente importancia conforme los cuadernos de trabajo aparecían en la década de los treintas, los materiales didácticos en caja en los cincuentas y sesentas, y posteriormente los programas de computadora.  Ahora, después de varias décadas de enseñar de esta manera, los especialistas en lectura están decidiendo que no ha funcionado.  La suma de las partes no da el todo. El consejo de los especialistas ahora es tratar la lectura como el acto holístico que antes fue. Recomiendan el uso de libros, no de páginas de cuadernos de trabajo ni de tarjetas de una caja.  De hecho, dicen que deben usarse libros convencionales gran parte del tiempo en lugar de libros de texto (por lo menos después de la etapa de aprender a leer).

Se están haciendo algunos cambios en las escuelas y en los textos, pero pasarán años antes que el lento sistema burocrático dé la media vuelta y haga lo que las autoridades saben que debe hacerse. Muchos educadores en el hogar instintivamente desean, y usan, el “enfoque literario” o “enfoque de libros” para la lectura. Su avance en la lectura y sus calificaciones en las evaluaciones apoyan esa elección.

Ahora, en el área de habilidades de razonamiento, la historia acaba de empezar.  Los educadores están identificando habilidades, y están proliferando los materiales para enseñar estas habilidades.  Mi predicción es que la historia continuará, igual que con la lectura. Es decir, las escuelas pasarán un par de décadas trabajando en las partes del razonamiento, y al final la investigación demostrará que la suma de las partes no da el todo.

Investigación de Educación en el Hogar

La publicación de Brian Ray, “Home School Researcher” (Investigador de Educación en el Hogar) informa de la investigación hecha por David Neal Quine y Edmund A. Marek sobre las habilidades de razonamiento de niños educados en el hogar.

Dos días de cada semana el grupo experimental de niños de este estudio asistió a una escuela donde recibían instrucción en matemáticas y ciencias naturales por un procedimiento diseñado para ayudarles a avanzar más rápidamente por las etapas de pensamiento descritas por Piaget.  (En términos piagetianos, esto significa pasar de la etapa “pre-operativa” del razonamiento a la etapa “concreta operativa” y después a la etapa “formal” o “abstracta”.) Los otros tres días el grupo experimental era educado en el hogar.

El grupo de control se componía de niños educados en el hogar que fueron seleccionados por sexo y edad para corresponder a los del grupo experimental. Al grupo no se le dieron instrucciones especiales, sino que se les enseñó de acuerdo con los diversos métodos que se usaban en cada hogar.

Los grupos experimental y de control continuaron en sus modalidades de instrucción durante nueve meses, y fueron evaluados al principio y al término de ese período.  La ganancia en razonamiento, según dice Brian Ray, “no fue estadísticamente diferente.” Con esas palabras el investigador quiere decir que el grupo de control, educado en el hogar, tuvo el mismo aprovechamiento que los alumnos que estaban recibiendo entrenamiento especial en habilidades de razonamiento.

Los investigadores dieron un paso más y combinaron las calificaciones de razonamiento de los dos grupos y las compararon con “promedios nacionales.”  Como ustedes lo adivinarán, salieron muy por encima de los demás. Los niños de estos dos grupos educados en el hogar alcanzaban el nivel de razonamiento formal o abstracto para las edades de 10 y 11, mientras que la edad promedio en el que se alcanza ese nivel es de 15 a 20. Aun al ser comparados con niños que Piaget llama una “población privilegiada” de las mejores escuelas de Ginebra, estos niños educados en el hogar obtuvieron calificaciones ligeramente superiores.

Teoría Humanista Inadecuada

Estos resultados no me asombran. En primer lugar, Piaget no se consideraba un educador que estuviera perfeccionando métodos de enseñanza para los niños. Se propuso como tarea de su vida el tratar de identificar de dónde viene el conocimiento en el hombre; era un epistemólogo genético. Puesto que no creía que la imagen de Dios estuviera en el hombre, no podía postular la existencia de la mente o de ninguna habilidad semejante a la de Dios que diferenciara al hombre de los animales. Estaba limitado a la biología.

De ahí que Piaget empezara por estudiar el “aprendizaje motriz” de los recién nacidos – los movimientos de extender la mano, palpar, ver y explorar mediante los cuales el bebé empieza a conocer su medio ambiente.  Las estructuras, o esquemas mentales que el niño desarrolla de esta manera conducen a las estructuras de su pensamiento en esta etapa pre‑operativa, y así sucesivamente ascendiendo hasta el pensamiento abstracto.

Esto les resulta fascinante a quienes prefieren pensar sobre el pensamiento a pensar sobre astronomía o alguna otra cosa. Pero creo que cometemos un error al tomar lo que Piaget, o cualquier humanista, ha aprendido acerca del razonamiento y le damos el giro contrario.  En efecto, estamos diciendo que ahora conocemos los componentes del razonamiento, y que por tanto ahora podemos impartir los componentes en orden, y darán por resultado un buen pensador.

Quizá llegue el día en que sí conozcamos los componentes del razonamiento con suficiente exactitud como para que un plan semejante sí funcione.  Pero nuestras mentes hechas a la imagen de Dios son tan complejas que no creo que ese día llegue muy pronto.

Mientras tanto, no creo que estemos condenados a un razonamiento de segunda categoría. Dios no nos ha dejado batallando y desamparados durante estos miles de años esperando que haga su aparición algún científico moderno que nos pueda decir cómo usar correctamente nuestro cerebro.  Esto se aplica tanto a la investigación sobre cerebro izquierdo/cerebro derecho como a esta investigación sobre etapas mentales, como también a cualquier otra investigación que nos promete que podremos encontrar poderes hasta ahora no utilizados del cerebro.

Tenemos todos los elementos con qué trabajar que tuvieron Moisés, Daniel, Pablo y otros intelectuales de antaño. Ellos no tuvieron una educación deficiente sólo porque no hubiese nacido aún Piaget.

Problemas en las Escuelas

Un problema que surge en los programas actuales de educación para el razonamiento es que no puede justificarse el tiempo que se les dedica.  Le roban tiempo a la enseñanza de materias básicas que nuestra sociedad considera tan importantes. Aún no se ha confirmado con claridad que el cultivar habilidades de razonamiento aisladas se traduzca en un mejor desempeño en las áreas donde se necesitan esas habilidades.  Por consiguiente, podría ser una mejor inversión de tiempo el que los niños aprendieran a pensar en aritmética en la clase de aritmética, en historias en la clase de literatura, en problemas económicos en la clase de economía, etc.

Otro problema, muy visible a causa de los casos que han llegado hasta los juzgados, es el desacuerdo en cuanto al “qué” y al “cómo” de la enseñanza de habilidades de razonamiento. La concentración es una habilidad necesaria.  Pero ¿qué tan factible es enseñar esta habilidad sin referencia a ninguna materia, sólo enseñándola por sí misma? ¿Qué tal si ponemos a los niños a practicar la concentración en un puntito?  Las comunidades están en tumulto sobre este asunto, porque más parece hipnotismo que aprender a concentrarse mientras se resuelve un problema.

Ventajas de la Educación en el Hogar

¿Por qué los niños educados en el hogar muestran mayor desarrollo en el razonamiento?  Una gran parte de la respuesta estriba en la interacción que tienen con adultos que naturalmente tienen un razonamiento más maduro.  Esto podría incluso explicar en parte la diferencia entre el grupo “privilegiado” y el grupo “promedio” de Piaget.  Por lo menos parte de la diferencia entre las habilidades de razonamiento de los dos grupos debe haber tenido su origen en la cantidad de atención que los padres brindaban a sus hijos, como sucede en diversos grupos sociológicos hoy en día.

Los niños que estudian y hablan con compañeros de su misma edad todo el día parecen desenvolverse más lentamente en cuanto a sus habilidades de razonamiento. Pero los que pasan más tiempo con sus padres parecen, según la investigación de Quine-Marek, tener un desarrollo más acelerado de su habilidad de razonamiento.  Los educadores en el hogar deben pensar dos veces antes de desechar parte de su ventaja natural al tomar tiempo de otras actividades de aprendizaje para dedicarlo al cultivo de habilidades de razonamiento aisladas.

Los ejercicios tradicionales de razonamiento generalmente son más divertidos que los inventos más recientes.  Probablemente ningún curso novedoso y caro podría producir mejores resultados que los juegos antiguos de ajedrez y Go.  Aun en las aulas se han utilizado estos juegos que han resultado valiosos en incrementar los períodos de razonamiento y de atención de los niños, además de ayudarles en sus hábitos de estudio.  Los rompecabezas y acertijos siempre los hemos tenido, y éstos les encantan a algunas familias.  Otras preferirían leer obras literarias y considerar las ventajas y desventajas de vivir como Laura en La Casita de la Pradera. 

Las evaluaciones han demostrado que la mayoría de los padres educadores en el hogar enseñan perfectamente bien a sus hijos a razonar en matemáticas. Hasta donde yo sé, no se han hecho evaluaciones por separado de los padres que usan el enfoque literario o de libros para enseñar lectura.  Pero mi propia experiencia me dice que los hijos de ellos saldrían con calificaciones superiores en lectura y en las habilidades de razonamiento relacionadas con la misma.  En ciencias naturales, que involucran mucho razonamiento, los educados en el hogar obtienen calificaciones muy superiores a los promedios nacionales.

Así, pues, no parece haber ninguna razón para que los educadores en el hogar se lancen tras la última moda en la educación.  A menos que encuentres materiales que sean más divertidos que Pickle o ajedrez o Go, ¿por qué no invertir el dinero en los juegos, mejor?

La doctora Ruth Beechick es autora de numerosos libros sobre educación, incluyendo Una Psicología Bíblica del Aprendizaje, que compara la teoría humanista defectuosa con la verdad bíblica.

The Teaching Home Feb/Mar 1989