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Niños Ruidosos
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Niños Ruidosos
por Michael Pearl

Pregunta: "¿Existe algún remedio para los niños que son ruidosos durante las horas de clase? Casi siempre lo hacen jugando, pero siempre resulta una interrupción."

Sí, existe una solución sencilla y efectiva. Consiste en botar a la basura a todos los niños, y quedarse con puras niñas. Esto acabará también con todas las guerras y con las competencias deportivas. Debo agregar que la eliminación de la población masculina pondría un alto asimismo a las grandes obras arquitectónicas, a los canales excavados en los pantanos, a los proyectos de irrigación, a las carreteras entre las montañas y a la invención de las máquinas que hacen nuestra vida más fácil.

Comprendo que las madres no esperan que sus hijos manifiesten la agresión característica de los varones a tan temprana edad, pero los niños no son más que hombres pequeños. También sé que los niños pequeños no tienen la sabiduría y el auto-control para dirigir de una forma sensata su energía hormonal y por lo regular son ruidosos e hiperactivos. Si tan sólo existiera un medicamento que los hiciera ser más tranquilos tal y como lo es la adorable población femenina, o tal vez un medicamento que sólo pospusiera su desarrollo...Pero esperen, he oído hablar de tal medicamento; se llama Ritalin. El gobierno, que está comprometido con la idea de una sociedad sin sexo, está promoviendo y animando al uso de éste y otros medicamentos para apaciguar a la población varonil joven.

Si diste a luz un varoncito tienes que tratarlo como tal. Si querías algo que se acurrucara y se quedara acostado en la casa, debiste haber conseguido un gato y no un niño.

Dios creó a la raza varonil para trabajar al aire libre en un ambiento de horticultura. La naturaleza y el papel del hombre es el sojuzgar, y todo hombre necesita su propio dominio para conquistar y cultivar.

Es por eso que vemos en las colonias residenciales tanto jardín tan adornado. Esos pequeños terrenos con edificios, áreas verdes y arbustos son los Jardines del Edén de cada hombre. Con una variedad de herramientas de acero él conquista al terreno que se resiste. Su constante afán por mejor y adornar su reino tan pequeño me recuerda a un tigre que sale a pasear en su jaula de dos metros cuadrados.

La mayoría de los hombres encuentran cierta clase de satisfacción y relajamiento en el trabajo o en el sexo. Pero los niños pequeños encerrados en salones se vuelven como cachorros de tigre regañados por retozar con sus compañeros. Ese tipo de confinamiento y restricciones van en contra de la naturaleza. ¿Has notado que la actividad principal de cualquier animal pequeño es la de atacar de forma juguetona a los demás miembros de su familia? Los niños fueron hechos para correr, retozar, incitarse a la acción y responder. No es natural que un niño esté sentado en una jaula. Sería mucho más fácil para él si lo pusiéramos dentro de una jaula literal, pero el forzarlo continuamente a respetar límites que van en contra de su naturaleza es una verdadera tortura.

La educación en el hogar no debe tratar de ser una reproducción de lo que sucede normalmente en un salón de clases convencional. La Biblia define el contexto en el que debemos de enseñar a nuestros hijos. "Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas al estar en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes." (Deut. 6:7) En otras palabras, nuestra enseñanza debe ser parte de nuestras actividades diarias, y no un evento especial que demande largos períodos de tiempo de separación del mundo real.

Pero la persona que hizo la pregunta aún está esperando una respuesta práctica para saber cómo prevenir que los niños ruidosos distraigan en el salón de clases. La respuesta es: proveyendo tiempos de oportunidad para dar salida y expresión a su energía varonil, y hacerlo con frecuencia e intensidad como para "descomprimirlos". Es decir, reducir los tiempos de clase, por ejemplo, a períodos de 15 minutos, alternados con períodos de trabajo o juego muy intenso. Si sientes que debes tener un tiempo más largo de enseñanza o práctica, ponlos de pie y haz que den 100 saltos de tijera antes de continuar el estudio. Hazlos repetir algo en coro o contar en voz muy fuerte mientras hacen ejercicio. Tal vez tengas necesidad de estudiar un manual de sargentos militares. Ofrece un premio al que dé las primeras diez vueltas alrededor de la casa; deja que su trabajo de matemáticas lo hagan mientras se paran en un solo pie. Haz que pongan su libreta en la pared y escriban mientras están de pie. Manténlos siempre interesados, alertas y exhaustos. No trates de contener y enseñar a un tornado. Dale un tiempo y un lugar donde expender su energía, y luego enseña cuando se reduzca a una brisa. Una hora de enseñanza divertida vale más que ocho horas de trabajo desagradable.

Copyright 1997 No Greater Joy
Reprinted by Permission