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Educándote en el Hogar un Paso Adelante
Hogar ] Arriba ] Dando Raíces al Amor ] Estudiando la Creación de Dios ] Oren por Sus Familias ] [ Educándote en el Hogar un Paso Adelante ] La Última Palabra -  Febrero 1998 ]

 

EDUCÁNDOTE EN EL HOGAR UN PASO ADELANTE
Por James & Joy Dunlap

Hace siete años cuando escuché por primera vez acerca de la educación en el hogar, no sabía nada al respecto — cómo llevarla a cabo, cuáles eran las leyes, qué enseñar, o dónde encontrar los materiales de enseñanza.

Como no iba a darme por vencida por falta de conocimientos, simplemente empecé a educarme en el hogar, empezando por leer un montón de revistas de The Teaching Home que una amiga me había prestado. En estas páginas aprendí acerca de los recursos que se tienen para enseñar, de seminarios, de la organización y convención de nuestro estado, etc.; en fin, cosas que me mostraban nuevas direcciones a seguir, y éstas a su vez me mostraban más direcciones a seguir.

Así es como la aventura empezó. Y en esta forma sigo aprendiendo cómo y qué enseñar, yendo un paso adelante de nuestros hijos.

Siempre hay un propósito específico detrás de mi propio programa que diseño para mi educación como educadora en el hogar. El propósito puede ser cualquiera de los siguientes :

bulletQuerer aprender lo que normalmente se enseña a cierta edad y en cierto grado escolar en una materia determinada (puedo entonces sentirme libre de adaptar esto y agregar mi propio contenido.)
bulletTal vez sé qué enseñar, pero deseo saber cómo enseñar cierto tema o materia.
bulletDesear saber cómo ser más organizada con mi tiempo y con mis pertenencias.
bulletQuerer obtener un mejor entendimiento de las metas bíblicas y mandatos que Dios ha dado a los padres y saber cómo implementarlos en nuestra educación en el hogar.
bulletQuerer estudiar una área nueva de enseñanza para conocerla lo suficientemente bien para poder enseñarla con o sin un programa previamente elaborado (o para hacer mi propio programa en una materia que se encuentra limitada en cuanto a material didáctico.)


Educándonos usando la Biblia.
Existe una gran cantidad de recursos que podría utilizar, dependiendo de la profundidad a la que quiera llegar con mis estudios.

Definitivamente la Biblia es un recurso que nos gustaría llegar a conocer a profundidad, de pasta a pasta, especialmente cuando habla de la forma en la que debemos vivir.

Podemos aprender a administrar nuestras finanzas, a desarrollar relaciones familiares piadosas, o a dirigir nuestra educación en el hogar.

A través de los años cuando me he enfrentado con algún problema o con alguna pregunta, he encontrado muy útil el tomarme el tiempo para buscar ese tema en la Biblia, usando una concordancia o un libro de consulta de temas bíblicos, y poner por escrito lo que encuentro.

Algunos de los temas que he buscado en el transcurso de los años han sido la mujer virtuosa, relaciones marido - mujer, proverbios con respecto a la crianza de los hijos, la familia, el cuerpo de Cristo, el amor, finanzas basadas en la Biblia, y los mandamientos del Nuevo Testamento.

Cada uno de estos temas ha requerido una entrega de tiempo, pero todos han valido la pena y han afectado nuestra educación en el hogar de una u otra manera.

Por ejemplo, cuando he buscado versículos con respecto al Espíritu Santo, he aprendido que el Espíritu Santo nos enseña y nos ayuda a orar. Esto es muy relevante para la educación en nuestro hogar, ya que siempre hay nuevos problemas que resolver y mi primer paso en resolver un problema siempre es la oración. No siempre sé qué orar o cómo orar y es allí cuando el Espíritu Santo actúa.

Cuando busqué referencias en el Nuevo Testamento con respecto a la mujer virtuosa, me convencí de que Dios quería que fuera una ama de casa (Tito 2:5). De hecho, esto es parte de lo que me guío a comenzar a educar en el hogar. Mi búsqueda en el libro de Proverbios me enseñó cómo resolver, entre otras cosas, problemas de motivación existentes en nuestra educación en el hogar. Muchos de mis estudios de investigación bíblica han terminado por ser cursos de estudio para nuestros hijos.

Si estás diseñando tu propio programa de estudios para la preparatoria en tu hogar, es una buena idea buscar versículos que estén relacionados con los temas que se cubren en él.

Estos son sólo algunas de las muchas formas en las que la búsqueda cuidadosa de temas en la Escritura, temas que tienen relevancia con la vida diaria, han beneficiado a nuestra educación en el hogar. Como educadores en el hogar, debemos considerar a la Biblia, con sobrada razón, como nuestro principal libro de texto, y no sólo el de nuestros hijos.


Educándote a ti mismo.
Nos podemos educar a través de la lectura de revistas (como The Teaching Home), boletines (como El Hogar Educador) y libros cristianos sobre algunos temas específicos, escuchando cassettes, o asistiendo a convenciones y seminarios.

También podemos utilizar la biblioteca para consulta, siempre tomando la precaución de evitar los libros o capítulos de doctrina humanista que pueden afectarte aún cuando pienses que tú eres"inmune"a ello.

Si hay algo en tu lectura de lo cual no estás seguro, analízalo con base en la Escritura. El discutirlo con tu pareja puede ser un recurso importante de fortaleza y ánimo espiritual. Siempre me acerco a una nueva experiencia de aprendizaje habiendo orado antes y con el pleno consentimiento de mi esposo, sabiendo que cualquier cosa que yo lea puede tener un gran efecto en mi mente y espíritu.

Ya que Josué, nuestro hijo mayor, está próximo a empezar su educación media superior dentro de nuestro hogar, siento como si me aventurara de nuevo en el mundo del estudio al buscar cómo educar a un joven de preparatoria. Estoy utilizando libros de apoyo de preparatoria.

Para muchas de las materias de preparatoria que Josué debe cursar estaremos utilizando un material cristiano ya formulado, que contiene desde lecturas hasta exámenes, e incluso contiene los manuales del maestro. Sin embargo, algunas de las cosas que Josué desea estudiar, o que nosotros deseamos que estudie, no están ya formuladas, lo que significa que debo preparar el material yo.


Manteniéndote un paso adelante de tus alumnos.
Mi esposo Jacobo y yo decidimos desde hace años que, por razones prácticas, la carpintería y el trabajo en madera serían materias de requisito al cursar la preparatoria en nuestro hogar. Nosotros mismos nunca hemos tomado una clase de carpintería de nivel de preparatoria. No obstante, aún cuando nuestra experiencia al respecto es muy limitada, encontramos la manera de hacer una cuna, un escritorio y otro mueble muy útil para nuestra escuela hogar.

Ahora estamos llevando nuestros "estudios" aún más allá, buscando en libros técnicas para trabajar mejor la madera, y de esta manera prepararnos para cada paso que necesitaremos tomar al enseñar a nuestros hijos a trabajar la madera en el nivel de preparatoria. Ha sido un curso de estudio muy emocionante y muy reconfortante, y además nos ha dado la confianza y el conocimiento que necesitaremos para diseñar todo un curso completo de carpintería.

Este es sólo un ejemplo de cómo el educarte tú en el hogar te puede equipar para enseñar. También te puedes equipar tomando un curso en la universidad de algún tema que no conozcas del todo bien. O bien, puedes aprovechar los cursos intensivos que ofrecen compañías o negocios locales, tales como negocios de computadoras, de telas, o distribuidoras de manualidades.

Generalmente estos lugares ofrecen cursos cortos y baratos en áreas especiales como reparaciones del hogar, reparación de aparatos domésticos, mantenimiento y reparación de computadoras, tapicería, decoración de interiores, lenguajes de computación, publicidad, decoración de pasteles, costura, arreglos florales, etc.

Tu hija o hijo no debe verse limitado por los conocimientos que actualmente tengas, ya que tú puedes aprender más y luego enseñarle.


Aprendiendo junto con tu hijo adolescente.
También es posible aprender nuevas cosas juntos. Tu hijo o hija adolescente puede tomar un curso junto contigo y aprender algo que siempre hayas querido saber o hacer y que desearías que él o ella aprendiera también. Puedes usar la biblioteca, o libros de manualidades, o manuales instructivos que compres para la educación en tu hogar.

Cuando nuestro hijo Josué tenía como seis años plantamos nuestro primer jardín de vegetales en el patio.

Ni mi esposo ni yo podíamos presumir de tener experiencia en horticultura, pero compramos un libro usado acerca del cultivo de vegetales en una venta de libros baratos y seguimos aprendiendo.

Después de unos cinco años de haber tenido una producción poco convincente, dejamos la horticultura, ya que disponíamos de poco tiempo para dedicarnos a ella.

Fue entonces cuando el gran interés que Josué tenía por la jardinería salió a relucir. Nos rogó que no dejáramos de dedicarnos a la jardinería, porque había muchas cosas más que él quería aprender. Se ofreció para arar al doble nuestra huerta de unos 18 m² si tan sólo le comprábamos bolsas de abono y fertilizantes y dejábamos que hiciera el intento.

Estuvimos de acuerdo en que Josué se hiciera cargo del huerto, y fue entonces cuando él empezó a leer grandes tomos concernientes a la jardinería, libros que se encontraban en la sección de adultos de la biblioteca; Josué aprendía a pasos agigantados.

He estado leyendo los libros de jardinería con Josué y he aprendido junto con él, ya que todos los libros que usa deben ser aprobados por mí.

Siempre acostumbro leer antes que mis hijos cualquier cosa que ellos van a estar estudiando, aún si estoy utilizando un programa de estudios cristiano. Esto es parte de mi educación, y sigo siendo la maestra.

Me hago cargo de diseñar los exámenes y la forma de calificar el curso de horticultura que está tomando Josué, aprobar los libros que se usan, evaluar el huerto de Josué y establecer las reglas para los registros que se han de llevar. Josué tiene un diario de horticultura en el que usa los formatos que yo elaboré con ese propósito.

Ahora, después de haber consultado unos 20 tomos sobre horticultura, la producción del huerto de Josué es mucho mayor de lo que fue la nuestra debido al conocimiento que ha adquirido en su investigación al respecto.

Pero lo más importante es que Josué ha aprendido a educarse de una manera práctica. Cada vez que algún vegetal no se da bien, él investiga sobre ese vegetal en los libros de horticultura para saber el suelo específico que ese vegetal necesita, además del agua, la luz solar, y los nutrientes necesarios para su desarrollo. Una vez que ha encontrado cuáles son las necesidades de ese vegetal, él las suple, lo que da como resultado un mejoramiento significativo en su producción.

Ha sido emocionante el poder llevar este curso de jardinería junto con él, y ha permitido que Josué hiciera de lo que para él era un pasatiempo una área de habilidad, a pesar de mi falta de experiencia o conocimiento respecto a este tema.

En este momento estoy en el proceso de estudiar otras áreas, incluyendo el dibujo, piano, literatura de preparatoria, historia de la música, botánica, redacción creativa y manualidades naturales.

Estoy planeando enseñar estos temas a Josué, y posteriormente a nuestros demás hijos conforme van llegando al nivel de preparatoria.


Nuestro propio aprendizaje puede vencer nuestras limitaciones en la enseñanza.
Piensa en lo que siempre has querido que tu hijo o hija sepa hacer para cuando se gradúe de preparatoria.

Ya sea pintura en óleo, programación de computadoras, contabilidad, debate, fotografía, cerámica, nutrición, mantenimiento y reparaciones diversas, preservación de alimentos, desarrollo del niño, reparación de aparatos domésticos, piragüismo, periodismo, o ciencia creacionista; no tengas temor de enseñarle a tu hijo cualquier cosa que desees que sepa a pesar de tus limitaciones en conocimiento y experiencia. Simplemente prepárate investigando el tema con anticipación.

Ora a Dios pidiendo discernimiento, localiza materiales excelentes de enseñanza, estudia arduamente aprovechando cualquier tiempo que tengas disponible para estudiar, por más pequeño que sea el tiempo. Si puedes, realiza algunas de las actividades pequeñas antes de que tu hijo las haga. Edúcate a ti mismo, toma algún curso si es necesario, y después dispónte a enseñar esa materia especial a tus hijos.

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